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  • Tränen der Sehnsucht. ¿Uno o dos?

    12 feb 2011, 14:19

    Quien haya escuchado el tema Tränen der Sehnsucht (I&II) de Lacrimosa puede haber notado que, en paréntesis, se alude a la existencia de dos versiones. La pista en el disco Einsamkeit es una sola, de modo que parece un tanto confusa la referencia a dos partes de una canción que no había aparecido separadamente antes (ni lo ha hecho después). La única forma de proponer algún límite que dimidie el tema es escuchándolo.
    Una audición superficial nos conllevará a proponer la división más evidente: el tema comienza con una pieza de piano, voz que —pasando a segundo plano en ocasiones— predomina durante una gran parte de la pista: casi ocho minutos en medida ordinaria. Después de esto, el piano es intercambiado por una guitarra eléctrica quizá demasiado lacrimógena y el tema concluye con el sonido de un solemne órgano. Así obtenemos, por lo tanto, un punto concreto de división para el tema en dos partes. La primera corresponde al predominio del piano y la segunda, al predominio de instrumentos eléctricos liderados por la guitarra.
    No obstante, esta no es la única división posible. En efecto, la letra nos conlleva a demarcar otra posible división. Al principio de la canción, el cantante nos habla acerca de un niño preso de la desesperación, rendido a causa de un trasfondo doloroso, pero incapaz de expresar su dolor más que con lágrimas a causa del mutismo: "und war längst taub". Pero, luego de un breve silencio hacia la mitad del tema (con el piano dirigiendo la melodía en general), el cantante se mueve desde la tristeza y la voz del niño hacia su capacidad de apreciación estética y sus ojos, revelándonos una discapacidad de estos que es rematada con un hecho fortuito y luctuoso. Tal discapacidad había sido anunciada anteriormente, de modo que la sección siguiente se concentra en el hecho lamentable, anunciando un nuevo amanecer que, penosamente, no llega para el niño acerca del cual se canta. "Der Morgen tagte nicht für das Kind". El cantante menciona que las manos del niño permanecieron intactas para recordarnos que él, el benjamín de la Noche, era "ein Traum der Augen - nicht der Hände": y ahora su existencia entera parece carecer de sentido. De modo que aquí encontramos otra posible división del tema en una primera y segunda parte.
    Seguramente podrá alegarse que todas las canciones —o una gran mayoría— contienen una separación y una relación entre su aspecto musical y su aspecto textual. Pero esta relación no se evidencia en todos los casos. Tränen der Sehnsucht es un ejemplo de una canción donde tal relación se ha hecho evidente. La mención de dos partes nos conlleva a distinguir que, en efecto, hay dos secciones en el plano musical y también dos secciones en el plano textual. Ellas no coinciden cronológicamente. Aun cuando lo hicieran, el conjunto de factores nos conduce a explicitar la separación y la relación de la dimensión musical y la textual: he aquí, otra vez, dos partes para este tema.
    El tema sigue siendo uno: con un título, una pista de audio y una continuidad tanto musical como textual evidente. Claramente, hay dos líneas demarcadas sobre su cuerpo, pero la unidad de él sigue apareciendo claramente a la vista. Las secciones están demarcadas claramente y el título en el álbum es una pista relevante para notarlo más facilmente: I & II dice. Dos secciones musicales, dos secciones textuales y, por supuesto, dos dimensiones expresivas en un mismo cuerpo artístico.
  • Música Artrópoda

    15 jan 2011, 04:57

    El próximo mes se cumplirán cinco años desde que Marco Antonio calificara a Sopor Aeternus & The Ensemble of Shadows como un grupo de "música arácnida". Desde que empecé a usar Last.fm, la emisora de ese grupo me mostró temas de otro llamado Dvar, el cual, según averigüé hace poco tiempo, se inspira en una abeja gigante onírica para componer. La vinculación de Sopor Aeternus con las arañas puede parecer un tanto arbitraria, pero la de Dvar con las abejas es otorgada por el mismo grupo. Ambos conjuntos se encuentran relacionados con artrópodos.
    Y bien, ¿por qué artrópodos? Para significar algo lejano de lo humano podríamos haber hecho referencia a algo verdaderamente lejano como los hongos o seres vivos unicelulares procariontes. Pero no, los artrópodos parecen estar lo suficientemente lejos a la vez que lo suficientemente cerca. Pues nosotros sabemos que un ser vivo repugnante tiene que ser lo suficientemente parecido a una persona como para merecer esta característica. Algo completamente extraño a la forma de una persona podrá causar sorpresa, pero no repugnancia.
    Estos grupos musicales, pues, parecen inspirados en la repugnancia y la maravilla. Una abeja o unas arañas haciendo música serían ciertamente maravillosas. Pero el mensaje de su música tendría un efecto similar al de su cuerpo visible en nosotros. No hace falta, sin embargo, sentirse un verdadero artrópodo para encontrar placer en la audición de esta música. Lo que es imprescindible, es la capacidad para aceptar ciertos sentimientos y concepciones que parecen alejados de lo propiamente humano, hasta el punto de hacerse aborrecibles, y para detectar y apreciar la belleza que hay en ellos. Esto no debiera implicar un desprecio hacia las otras manifestaciones de lo humano, sino solamente la capacidad de apreciar esta parte del espectro de posibilidades humanas.
    Quien escucha por primera vez estos grupos detecta la extrañeza y originalidad que reside en su música, pero no necesariamente los aprecia de inmediato. Apreciar la música de ellos implica aceptar en nosotros mismos la posibilidad de llegar a ser así de aborrecibles sin dejar de ser personas, conocer lo repugnante que habita en nuestro interior (y el de cualquier otro). Requiere cierto esfuerzo espiritual (no tanto mental), pero vale la pena: la satisfacción obtenida resulta verdaderamente placentera.